Contexto histórico general

Hacia 1570, fecha en que fue pintada la sarga, nos encontramos en el período artístico de finales del Renacimiento.

En España reina Felipe II, hijo de Carlos I de España y V de Alemania, que ha heredado de su padre (muerto en 1558) la corona sobre los territorios de lo que hoy es España, los territorios conquistados en América y los Países Bajos (es decir, Flandes) además de otras posesiones en Europa. Un gran imperio en tiempos de grandes cambios.

Reforma Protestante

Estamos en pleno apogeo de la Reforma Protestante, que ya está fuertemente arraigada en los Países Bajos. Ello, junto a conflictos de
carácter político ha llevado a Holanda a desmarcarse como zona protestante y la agitación general en toda la zona culminará pronto con la independencia de los Países Bajos.

Gran cambio artístico

En las zonas donde el protestantismo se consolida fuertemente, como en Holanda, se
produce un gran cambio en el arte religioso, ya que se eliminan todas las representaciones figurativas y se prohíben los iconos. Sin embargo, Amberes, mantiene, desde el punto de vista artístico, gran conexión con Italia.

Época de importante desarrollo industrial.

Es el siglo del ascenso y consolidación de la burguesía y del desarrollo de las grandes ciudades mercantiles, sobre todo en Italia y Los Países Bajos. La principal industria de la época es la industria textil, y Flandes está a la cabeza de dicha industria. Son tiempos de un gran desarrollo del comercio. El mundo se ha ampliado
enormemente con los descubrimientos de nuevos territorios y ahora el comercio se extiende por todo el planeta a través de las colonias y todos los países luchan por la hegemonía en ese campo.

El encargo y la vida inicial de la pieza

La Sarga de Villoslada fue pintada en Amberes hacia el 1560 y enviada a Villoslada en 1570.

Según el libro de fábrica de la parroquia fue comprada por 42.000 maravedíes, más otros 1.000 en concepto de portes hasta nuestro pueblo. Para haceros una idea de su valor, en aquellos años una buena alfombra grande tejida en buena lana costaba alrededor de 800 maravedíes.

La tradición

La tradición de cubrir el retablo con la Sarga duró hasta bien entrado el siglo XX, alrededor de los años 50; de hecho, nuestros abuelos, incluso nuestros padres recuerdan verla colgada todas las Semanas Santas. Ellos incluían en esa tradición algunos otros ornamentos, como unas hileras de determinadas flores que sólo se usaban en esa ocasión.

 

Pero manipular un lienzo de esas dimensiones y después volverlo a doblar y guardar correctamente es tarea dificultosa, y al venirse haciendo durante 400 años, la sarga fue deteriorándose. Además, el hecho de cubrir altares e imágenes, aunque se sigue realizando en muchos lugares de España, fue cayendo en desuso, por decirlo de algún modo, fue pasando de moda.
Así es que la sarga fue doblada y guardada, e incluso un tanto olvidada en el desván, durante más de 20 años.

La “Resurrección” de la Sarga

La sarga fue doblada y guardada, e incluso un tanto olvidada en el desván, durante más de 20 años.

En 1994 se hizo necesario remodelar el tejado de la iglesia y en ese momento, los operarios de dicha remodelación dieron con ella. Debemos dar gracias a que, al ser del pueblo, conocían de su existencia, aunque de ningún modo esperaban encontrársela, y también debemos dar gracias a que los desperfectos que mostraba la sarga no fueran mayores.

Gracias a la colaboración de la Fundación Caja Rioja, se puso la Sarga en manos del Taller Diocesano de Restauración de Santo Domingo de la Calzada, que procedió a un minucioso trabajo de recuperación, conscientes todos de la importancia de la obra que se había redescubierto. La tarea no fue fácil, ya que la sarga se encontraba en mal estado y necesitaba de numerosas intervenciones. La superficie pintada presentaba decoloración e incluso pérdida total en algunas zonas, manchas de humedad, hongos, descosidos, incluso la descomposición del soporte como en el caso de la Última Cena.

Se tuvieron que colocar injertos de tela con tela original, y en el caso de la Última Cena incluso se hubo de proceder a un reentelado. En cuanto a la reintegración pictórica, se realizó con colores a la acuarela retocando solamente decoloraciones puntuales sin retocar las grandes faltas.
Algo fundamental, sobre todo para su conservación, fue sustituir el anterior sistema de sujeción a base de anillas, por el actual que la preserva mejor de plegamientos que puedan seguir deteriorándola. Pensad que la Sarga ha sobrevivido más de 400 años, y ello seguro que ha sido posible gracias a los cosidos y recosidos de las mujeres del pueblo de todas las épocas. Pero además gracias al cuidado y delicadeza de quienes la han colgado, descolgado y doblado durante tantas generaciones. Algunas marcas de este devenir de los años nos indican que las dimensiones de la Sarga debían de ser incluso mayores de lo que hoy conocemos.

Singularidades de la considerada Mejor Sarga de España

La Sarga de Villoslada está considerada por los expertos como la mejor que queda en España.

¿Que es lo que la hace tan especial?

La Sarga de Villoslada está considerada por los expertos como la mejor que queda en España, por dos razones:

Primera

La espectacularidad de su tamaño que la convierte en la mayor de todas: tiene unas medidas de 10,84 metros de altura por 8,28 metros de ancho.

Segunda

La calidad y colorido de su pintura hacen de ella uno de los mejores exponentes de la pintura religiosa flamenca del s.XVI.
El vistoso colorido del temple, que sobre sarga nunca es tan brillante como el óleo sobre tabla, hoy tampoco se puede percibir
en su intensidad por el deterioro (una sarga se pone, se quita, se guarda, se dobla,…), pero originalmente fueron tonos muy brillantes. Eso, junto a que no presenta decoración arquitectónica alguna, también hace singular a nuestra Sarga.

¿Cómo es la Sarga de Villoslada?

Nuestra Sarga es un conjunto de cinco piezas de tela de lino y la pintura se ha aplicado directamente sobre la tela siguiendo la técnica de mezclar el pigmento con una gelatina de huesos diluida en el agua.

La tradición

Las cinco telas son: una tela central con el calvario; lo que podríamos llamar banco, justo en la parte inferior del calvario; dos calles laterales y una tela horizontal que culmina la parte superior.


Las 17 escenas representadas en las distintas partes de la Sarga representan la Pasión de Jesucristo, aunque no siguen de forma precisa el desarrollo cronológico de los acontecimientos narrados, pero podemos intentar reproducir esa secuencia según el Nuevo Testamento, aunque también es cierto que no todos los evangelistas coinciden, ni narran los mismos acontecimientos.

 

Exceptuando la pieza central (el Calvario), todas las demás evidencian una ejecución a varias manos, ya que la precisión del trazo y la “invención” varían considerablemente. Hay que intuir que se trata de una obra de taller con distintas personalidades y muy diversas categorías, tanto en la diferencia de rasgos como en calidad. Sin embargo, “El Calvario” presenta rasgos artísticos lo suficientemente personalizados como para aventurar una hipótesis de atribución de la obra.

Todo hace pensar, tanto por la finísima trama del tejido de la Sarga, como por la total policromía, que se trata de una obra realizada en Amberes donde, además de una potente industria textil, existieron varios talleres de pintura durante los siglos XV y XVI.

¿A quién podemos atribuir la Sarga?

El estilo variopinto, la fecha en que fue enviada a España (1570), su procedencia de Amberes, y sobre todo, la factura de la escena central del Calvario, nos lleva directamente a la figura de Martín de Vos.

Martín de Vos

Fue un pintor y dibujante flamenco del último manierismo. Es conocido principalmente por sus pinturas y diseños de temas históricos y alegóricos, composiciones religiosas y mitológicas, y retratos.

Martín de Vos nace en Amberes en 1532 y muere en el mismo lugar en 1603.

 Fue discípulo de Frans Floris y pasó en Venecia seis años, con lo cual, si ya él mismo estaba cargado de italianismo, se acentuó al entrar en contacto directo con figuras como Tintoretto o El Veronés. A su vuelta a Amberes, fundó un taller que mantuvo su
espíritu hasta bien entrado el s.XVII. Entre los pintores de la época en Amberes estaba Frans Francken “El Viejo”, compañero de Martín de Vos en el taller donde aprendieron con Frans Floris. Francken “El Viejo” que era especialista en grisallas (claro-oscuro) está considerado uno de los más importantes pintores de la ciudad de Amberes en el tiempo de la contrarreforma, y colaboró con el taller de Martín de Vos. De hecho podemos decir que colaboró también en esta Sarga en algunos detalles como por ejemplo, y sobre todo, en esa actitud crispada de los “Ladrones”, rasgos muy similares con otras obras suyas.

Así pues podemos atribuir la composición general de la Sarga de Villoslada al taller de Marín de Vos, donde él personalmente sería el autor de la escena central, con la colaboración de Francken “El Viejo”, y otras aportaciones como la “Oración en el Huerto”. El resto sería obra de los aprendices de su taller, entre los cuales, como también se puede apreciar habían algunos de menor consistencia artística.

Contextualización del periodo artístico

Artísticamente, estamos en un período de transición entre el idealismo clásico del Renacimiento y lo que será el Barroco. En este periodo domina en Italia lo que se conoce como Manierismo y en Flandes habrá una importante producción de pintura de este estilo. Del manierismo son exponentes pintores como Tintoretto, El Veronés o el Greco (recordemos que Martín de Vos estuvo en contacto con los dos primeros en su estancia en Venecia).

 

Esta tendencia pictórica se distingue del ideal de belleza que conocemos del Renacimiento. De aquella serenidad “ideal” anterior se pasa a resolver problemas intrincados como los desnudos en posiciones complicadas, posturas difíciles e incluso artificiales. Las extremidades siguen siendo graciosas pero raramente alargadas, cabezas pequeñas, semblantes estilizados…Los colores son extraños, fríos, violentamente enfrentados e incluso artificiales.

 

En resumen, estamos en un período de transición hacia el Barroco, cuya estética manierista es perfectamente observable en la ejecución de nuestra Sarga.

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